Tenemos media hora.
Dentro de la pieza yo soy una niña que siente tus manos seguras, con fuerza, tu boca muy grande y tu cuerpo con el frenesí para sentir esa desesperación de más, mejor.
Estamos en un espacio donde todas las demás ideas que no estén fijadas en este momento, pueden ser llevadas a cualquier significado, a cualquier radicalización que es posible y que no nos importa porque tenemos poco tiempo, porque no me importa ahora ni en los próximos 29 minutos, y porque tu de lo único que estás preocupado es de seguir quitándome la ropa con tus convencidas manos, en este espacio que nos baja de las ideas y que es nuestro.